Part two
Sentí que mi cuerpo era trasladado hacia otra parte. Sentí como si alguien me hubiese tomado y se apoderara de mí. No sabía si eran mis ganas de encontrar a alguien que se estaban apoderando de mi, o si era mi subconsciente, que me estaba jugando una mala pasada.
Al parecer esto no terminaba acá. De pronto abrí los ojos y estaba como en un cuento. ESTABA DENTRO DE UN ARBOL. Estaba sentada a la mesa en la casa de un duende muy pequeñito que me estaba sirviendo un té. Estaba recubierta con una manta hecha en casa. Compartimos unas palabras, me contó que él vive en aquel bosque, y que conoce muy bien la zona. Me dijo que esta no era una zona muy confiable para andar por la noche. Me dijo que ahora me vaya a dormir, que mañana me iba a dar un amuleto para que siga mi camino.
Un poco confundida, y muy sorprendida subí las escaleras de aquella casa-árbol y me fui a dormir. Después de un día como el que pasé, los ojos se me cerraron automáticamente.
Al día siguiente me desperté y miré hacia los costados, dándome cuenta que no era mi lugar habitual de dormir. Recordé lo que había sucedido la noche anterior, y me preocupé.
Giré la cabeza a ver donde estaba el pequeño duendecillo. Noté que mi amigo ya se había levantado. Yo hice lo mismo. Me dirigí al comedor, donde había tomado el té el día anterior.
El duende estaba preparando el desayuno para los dos…
Le dije que debía seguir mi camino, debía buscar una solución. Al marcharme mi amigo envolvió su mano con la mía, dejándome algo en su lugar un par de rocas. Eran unas bellísimas piedras, tenían un color cian verdoso… Eran de tamaño medianas, eran bastantes raras pero hermosas… Me dijo que jamás olvide estas piedras. Son mágicas. Estas piedras concederán cualquier deseo, en tanto tenga que ver con hacerle el bien a alguien. Me alejé de aquel árbol agradeciéndole al duende lo que había hecho por mí. En el camino sentí que alguien me observaba. Alguien me hablaba. De pronto abrí los ojos. Todo había sido un sueño. Un mágico y confuso sueño. Sentí que algo me pinchó cuando apoyé la cabeza en la almohada. Vi debajo de la almohadilla y saqué de allí dos hermosas piedras color Verde azulado.
Nunca me olvidaría de aquel duendo que alguna vez… EXISTIÓ.
5 HIJOS DE PUTA QUE ACOTAN ALGO A LA SITUACION:
nunca se olvida nada si hay algo que te lo recuerda.. :)
es como un final re chan. Si alguno de mi curso se acuerda de algo parecido a esto, digan ;)
Que bonitoo ^^
Me gusta mucho lo que escribes.
Te pasas por el mio?
http://cristalbubbles.blogspot.com/
Un besoo
Que lindo, me encanto tu blog!
Me encanto tu blog!!!
te sigoooooooo..
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